Los misterios y la magia de los laberintos

Los laberintos son excelentes herramientas para acercarse al aspecto intuitivo personal. A nivel cultural, tenían como finalidad ser partes de un espacio sagrado para intensificar la posibilidad de entrar en contacto con lo no físico, lo irracional. Así, diferentes culturas y religiones, lo toman como un mapa que representa el camino la vida misma, con sus respectivas tentaciones, obstáculos, dudas, miedos paralizantes, espejismos o falsedades, etc.

¿POR QUÉ SON MÁGICOS?

Más allá de que los laberintos se tomen como un juego, éstos son puertas para la percepción que pueden ayudarnos a responder interrogantes trascendentes e intensificar nuestra conciencia espiritual. Son senderos que realzan la posibilidad de confrontar la conciencia  analítico-racional con los niveles de conciencia intuitiva-espiritual.

TESEO Y EL MINOTAURO

El laberinto griego más famoso es el de Creta. La leyenda  cuenta que allí dentro habitaba “el minotauro”, una bestia mitad hombre y mitad toro, que se alimentaba de toda persona que ingresase en el laberinto.

CEREMONIAS ESPIRITUALES

Durante la Edad Media, se construyeron en Europa muchos laberintos que servían para llevar a cabo distintos tipos de rituales y de procesiones religiosas de purificación espiritual.

CONTRA  LOS MALOS ESPIRITUS

Para algunos pueblos, los laberintos impiden la entrada de los malos espíritus. Así, en las orillas del mar Báltico, Escandinavia, existen alrededor de 600 laberintos de piedra que fueron construidos por los pescadores a fin de confundir a los espíritus dañinos y salir seguros al mar a realizar excelentes pescas.

JUEGOS DE AMOR

En Suecia, se construían laberintos llamados Jungfraudanser o “danzas de la Virgen”,  donde los jóvenes debían ingresar para rescatar a una muchacha aprisionada en el centro y de esa manera se ganaban su amor.

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