Cuñadas difíciles: ¿Cómo neutralizarlas?

¡Nada fácil, pero no imposible! usted puede tener una buena relación. Le explicamos la forma de lidiar con ellas sin que haya roces o peleas. Es más, le ofrecemos  algunos consejos para ver si es posible construir una amistad entre ustedes.

Relacionarse con los parientes políticos suele ser difícil. Nadie sabe bien porqué, pero es un hecho. Los psicólogos explican que, muchas veces, estas relaciones resultan especialmente complicadas porque en el seno de algunas familias se vive con recelo la situación de que un integrante abandone el hogar materno para formar su propia familia.

Es así que muchas madres sienten que el hijo que se casa las abandona y no pueden evitar elucubrar -inconscientemente- que sus nueras o yernos son los culpables de ese desamparo. Con las cuñadas ocurre algo similar: en ocasiones, las hijas mujeres se identifican y se fusionan con ese sentimiento de abandono de sus madres y sienten ellas mismas celos de la pareja de su hermano o hermana. En estos casos, se desata entre las cuñadas una suerte de lucha sin cuartel contra el “invasor” que llegó a “robar” a un ser querido que -equivocadas- ellas creen que les “pertenece”.

En otros casos, sucede que algunas mujeres sienten que tienen que “competir” afectivamente contra las “otras mujeres” que integran la familia de su esposo, (es decir con suegra y cuñadas).

Estos celos pueden manifestarse de diversas maneras. A veces, se expresan por medio de agresiones directas; otras, en forma de una guerra sutil pero no por eso menos cruenta.

SUS DERECHOS

Quizás, uno de los más molestos incidentes se da cuando una cuñada está decidida a molestarnos. Esto se puede traducir tanto en visitas sorpresivas y reiteradas  como en decisiones que nos afectan sin que hayamos sido consultadas. Muchas veces, quienes somos víctimas de este tipo de ataques no sabemos cómo actuar, porque tememos generar un conflicto  con la propia pareja. Sin embargo, algunos ejercicios pueden ayudarnos a lograr el control de la situación.

Por ejemplo:

  • Si su cuñada insiste con aparecer en su casa sin avisar, lo mejor es darle a entender sus derechos: es usted quien decide cuándo puede recibirla. Este mensaje no debe ser transmitido de forma agresiva, sino hablando de forma sencilla y clara.
  • En segundo lugar, puede ejercitarse de esta forma: respire profundamente y visualice un diálogo con su cuñada en el que le explica -con palabras dulces, pero firmes- cuál es su voluntad. Trate de escuchar su propia voz diciéndole que le agrada su visita pero que debe consultar con usted antes de aparecer por sorpresa.
  • Trate de imaginar la respuesta que ella le da. Visualice que su cuñada entiende perfectamente lo que le ha transmitido y que, de ninguna manera, esto ha provocado que ella se ofenda.
  • Finalice el diálogo imaginario agradeciéndole su comprensión y diciendo: «No te guardo ningún rencor; estoy segura de que esta situación que nos incomoda a las dos llegó a su fin».
  • Tendrá que repetir esta visualización en distintos momentos, hasta hacerla suya. Le ayudará a encontrar las palabras y la actitud justa para relacionarse con su cuñada.

MÁS AUTOCONFIANZA

No se puede negar que, en ocasiones, los conflictos con las cuñadas se producen porque no poseemos la seguridad personal suficiente para poner límites.

Y lo que es peor: con esta actitud, propiciamos un campo fértil para que nuestra hermana política -quizás sin intención- nos haga sentir mal.

Si usted se siente identificada con esta descripción, además de realizar el ejercicio anteriormente explicado, tenga en cuenta lo siguiente:

  • Una prenda de color rojo, o bien una gema de rubí, granate o cuarzo rosa, instalará una dosis mayor de autoconfianza y ésta la ayudará a enfrentarse sin miedo a un diálogo sincero con su cuñada.
  • Rociar su casa con varias gotas de aceite esencial de limón, le ayudará a tener el “control psíquico” de su hogar, rechazando todo tipo de agresiones o malas ondas que pueda recibir.
  • Confíe en el valor de la palabra; usted puede hacerle entender a su cuñada que ella no tiene jurisdicción sobre su vida, sin por eso tener que agredirla. Establezca límites precisos acudiendo a una meditación sencilla, para tener en claro qué es lo que usted desea.
  • Luego de una relajación previa, repase mentalmente las actitudes que le molestan de ella e imagine que se transforman en una halo de luz. Visualice esa luz de color violeta.

A continuación, imagine otro haz de luz, esta vez de color blanco, que comienza a cubrir esa imagen anterior hasta opacarla por completo. Concluya el ejercicio repitiendo la siguiente frase: «Decreto un intercambio armónico entre…. [nombre de su cuñada] y yo. Transformo la agresión en comprensión y el recelo, en amor».

DESTERRAR EL RENCOR

Una mala relación familiar, en este caso con nuestras cuñadas, puede hacernos olvidar algo importante: que un cuñado es un potencial hermano que el destino puso en nuestro camino. Pero estas dificultades pueden transformarse en enseñanza.

Así, flexibilizar nuestras actitudes rígidas, al mismo tiempo que mantenernos firmes en la expresión de nuestros deseos, es otro buen ejercicio para alimentar el crecimiento interior.

Si usted guarda rencor contra su cuñada, esta práctica diaria puede ayudarla:

  • Sintetice los resentimientos que tenga hacia ella, en una sola frase; por ejemplo: “No la quiero”, o “Le guardo rencor”, etc.
  • Ahora, ilumine todo su cuerpo y su mente con una gran sensación de paz y tranquilidad.
  • Ponga su mente en blanco, y repita:

«Transmuto este pensamiento negativo… [mencione la frase que ha dicho antes] por este otro: ‘Estoy dispuesto a dar lo mejor de mi para abrir mi corazón a…. [nombre de su cuñada]’. Así será».

  • Finalice este ejercicio concentrando su mirada en alguna superficie de color violeta (el color de la transmutación energética) y, luego, escribiendo varias veces la última frase.

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