El simbolismo de los 4 elementos

FUEGO, TIERRA, AIRE Y AGUA

Los cuatro elementos de la Astrología representan diferentes formas en las que la energía se manifiesta, cuatro expresiones del Todo, desde una forma más densa y pesada, a la más inmaterial, liviana y abstracta.

Hay otras formas de energía, puesto que en el universo todo es energía, pero estas cuatro bastan para describir el amplio espectro de las manifestaciones que nos ofrece el planeta Tierra; físicas y psíquicas de los organismos: el Fuego, la Tierra, el Aire y el Agua.

Estos cuatro principios se distribuyen en el Zodíaco a razón de tres veces cada uno y de forma alternada, en lo que podríamos llamar una progresiva depuración de las características más pesadas o densas en beneficio de la más sutiles.

Desde luego, no debe considerarse la idea de que algo es malo, o es bueno, o de que algo es mejor o peor; sino entender que todas estas expresiones son manifestaciones necesarias para el camino ascendente hacia la liberación de la energía de una misma persona, que, según la Astrología, todos viviremos de una manera u otra.

Si examinamos a los signos de Tierra, veremos que el primero de ellos, Tauro, busca la complacencia de los sentidos corporales con mucha más fuerza que el último de ellos, el austero Capricornio, cuyo apego a las cosas sensibles es frecuentemente más abstracto e indirecto.

Existen, además, tres maneras de expresarse dentro un mismo elemento; es lo que se llama en Astrología: “triplicidad de los signos”. Los cuatro elementos simbolizan, por tanto, diferentes maneras de percibir el mundo y a uno mismo.

Por ejemplo: un hombre más material o una persona con predominio del elemento Tierra, se identificará en su vida con todo lo que esté relacionado con las cosas prácticas, las que pueda tener, las que le sirvan para algo y no le dará mayor importancia a todo aquello que no pueda percibir como parte de su intereses o conveniencia concretos.

Por el contrario, el Agua, el Aire y el Fuego percibirán esas mismas cosas como elementos sin valor ni peso. Lo mismo, pero a la inversa, le sucede a alguien con exceso del elemento Agua pero sin Tierra, serán muy sensibles y místicos, emocionales y oníricos, pero percibirán todo lo que es concreto como un condicionamiento o una limitación. Por suerte, estos extremos son poco comunes en la vida real y, generalmente, todos somos un compendio de unas y otras características, concepto holístico o global, que es el que de verdad interesa en Astrología. Así todos tenemos un poco de cada elemento en nuestra vida. Eso significa que convivimos con los cuatro dentro de nosotros, aunque predominen unos más que otros.

EL FUEGO

Es el elemento más activo e impulsivo, poderoso y deslumbrante. El Fuego se erige como el catalizador de las más rápidas transformaciones de la energía; antes e existir una idea, ya está hecho, para bien, o para mal.

No sólo se habla de él como un elemento cálido, generoso y creativo, sino también como de una energía pura que todo lo puede quemar. Si pasa el Fuego, deja huellas. Todo lo que toca lo consume, todo lo abrasa y transforma. El Fuego es también voluntad, que puede ser dispersada en el camino de la vida por deseos o pasiones desatadas, o ser puesta en la búsqueda profunda de algo más trascendente para hallar, de esta forma, un sendero de desarrollo espiritual más individual o social. Los signos de Fuego son agresivos, actividad en movimiento, seguros, poderosos y pioneros, incansables, en su energía, coléricos. Siempre quieren ser primeros en todo, a la vez que poseen gran autoafirmación y empuje.

Por eso, si hablamos de personas de Fuego como son las de Aries, Leo y Sagitario, nos encontramos con personas: brillantes, optimistas y vitales, así como activas, imperativas y líderes. Seguras de sí mismas, con gran carácter, empuje y mucha creatividad, no cesan hasta conseguir las metas que se proponen.

LA TIERRA

Es el elemento asociado con las cosas materiales, el más denso de todas las formas que tiene la energía, el que se puede tocar y medir, así como el más lento de todos, el que todo lo compensa con su perseverancia y tesón. Una de sus cualidades mayores es la percepción, ya que su valoración del mundo la hacen a través de sus sentidos, de ahí su prudencia y escasa velocidad. Los signos de Tierra son ambiciosos, estables y materialistas, se sienten seguros sí, y consiguen afirmarse en terrenos de dinero y recursos económicos. Sólidos, cuidadosos, responsables, trabajadores, perseverantes y precavidos.

La Tierra es fría, pasiva y seca. Representa a los trabajadores, los que ejecutan las cosas, los concretos, clásicos y prácticos, como son Tauro, Virgo y Capricornio. Encuentran su complacencia en la tarea terminada y en el goce de la labor cumplida, por eso, son muy responsables, serios y se proponen cumplir objetivos posibles, claros y concentrados sobre un eje.

EL AIRE

Es el elemento por el cual funciona el mecanismo de la mente, el que genera la inteligencia.

Los signos de Aire son los pensantes, intelectuales, comunicativos por gusto y talento, gustan mucho relacionarse con los demás y, también, expresar su múltiples ideas. Es el menos denso de los elementos, después del Fuego, su poca materialidad le conduce a ser creativos, fluyen la imaginación, reflexión, la fantasía, la formas del conocimiento través del lenguaje escrito o hablado. A diferencia de los anteriores, el Aire es un elemento racional y representa nuestro poder cognoscitivo.  El Aire es caliente y seco, está en todos lados y en ninguno a la vez, no tiene forma, no ocupa lugar pero sin él no se puede vivir. Se lo asocia con el temperamento sanguíneo, violento, repentino y súbito.

Las personas con predominio de este elemento, ya sean los de Géminis, Libra o Acuario, son tremendamente idealistas, inspirados, con gran capacidad de adaptación, amigables, sociables, poco materialistas e ilimitados en sus ideales.

Anhelan el conocimiento, vivir en un mundo abstracto creativo y bello, proyectado hacia el futuro y su peor tragedia es tener que aterrizar en este mundo tangible.

EL AGUA

Es el elemento que está conectado con las sensaciones, las emociones, la intuición y la inspiración. Es de los cuatro, el segundo más denso después de la Tierra. Al mundo del Agua, pertenecen las pasiones, los instintos, el dolor y el placer, los sentimientos, los temores y anhelos, las esperanzas y desesperanzas, lo esotérico, todo aquello que no se formula a través de los pensamientos ni de los sentidos, ni por medio de la materia.

Elemento asociado a la falta de tiempo real, a la pérdida de materia, no ocupa un lugar si no se lo dan, tendrá la forma del recipiente que lo contenga. Así son las personas con predominio de Agua en su vida, como Cáncer, Escorpio y Piscis, dependientes de sus afectos, gente de familia, fantasiosos, imaginativos, con tendencia a la depresión, muy sentimentales y románticos. En ellos reina el mundo del Agua, los sueños, el arte, la intuición, la mística y el esoterismo, cosas que sólo el alma conoce.

INGRESA A NUESTRA COMUNIDAD EN FACEBOOK

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *