Atlántida, el paraíso perdido

Verdades y mentiras alrededor de la ciudad mítica más famosa de todos los tiempos.

Desde hace varios siglos, muchos exploradores y estudiosos tienen la apasionante presunción de que este lugar mítico no es una creación de la imaginación, sino un sitio real, escondido bajo el mar. Se trata de una isla maravillosa, que guarda registro de la primera civilización que pobló el planeta.

Un paraje de leyenda, perdido en los registros de los historiadores y también en los mapas; una región inexplorada y tan bella como enigmática; el indicio de una gran broma de la Antigüedad o la existencia de un territorio que nos demuestra que el mundo tiene secretos inagotables: la búsqueda de la Atlántida quita el sueño a más de un aventurero y a muchos amantes de lo oculto.

Por eso, es una de las creencias que tiene tantas explicaciones científicas como especulaciones delirantes, a la vez que puede ser el eslabón esencial para volver a contar la historia de la Humanidad. De ahí que, un recorrido por las muchas leyendas alrededor del ciclo de la Atlántida constituya una excelente propuesta para sumarse a ese equipo infinito de curiosos y entusiastas.

VERDADES Y MENTIRAS, LAS VERSIONES POLÉMICAS  SOBRE LA ATLÁNTIDA

Las leyendas sobre La Atlántida fueron creadas por una religión pagana.

FALSO

El primero que menciona esta tierra perdida y bella fue Platón, el filósofo griego, que en algunos de sus Diálogos (Timeo y Critas, del siglo V y IV antes de Cristo) se refiere a una serie de documentos que un grupo de sacerdotes egipcios guarda, y que dan cuenta de la existencia de una “isla-continente situada más allá de las Columnas de Hércules llamada Atlántida”. El sitio que indica Platón es el Estrecho de Gibraltar, donde, según sus escritos, existía el centro de un gran y esplendoroso imperio.

Los atlantes fueron la primera civilización que conoció este mundo.

VERDADERO

La Atlántida no sólo es la utopía –quizá, real- sobre un lugar totalmente bello y sin oscuridades; también es el registro y la esperanza de que, alguna vez, los hombres eligieron vivir en completa paz y felicidad. Así se considera que esta cultura fue la primera que realizó el salto de la barbarie a un estado civilizado y que su organización era eficiente y armónica.

En su libro El mundo antediluviano (1882), Ignatius Donnelly había avalado los comentarios de Platón, muchos siglos atrás, y agregó más datos sobre los atlantes. Por ejemplo, que los dioses egipcios, fenicios, hindúes y escandinavos son, también, los héroes que esta primigenia civilización habría consagrado. Así, también, Donnelly afirmó que los hechos atribuidos a esos dioses son narraciones basa- das en sucesos que ocurrieron de verdad en la Atlántida.

La lengua vasca provendría del antiguo idioma atlante.

FALSO

La heredera del legado lingüístico atlante es la original lengua vasca, utilizada antes de que este idioma se organizara según las letras romanas. Los antiguos vascos se proclamaban herederos de los atlantes y, en verdad, su lengua es la única que no ha podido clasificarse de acuerdo con las reglas que gobiernan gran parte de los idiomas europeos. Como no parece tener relación con otro idioma, ni tampoco influir o complementar ningún otro, muchos lingüistas consideran que podría ser una pieza de museo viviente y dinámica del modo de comunicación de la antigua Atlántida.

Esta gran isla sucumbió a los fenómenos climáticos y se hundió en el océano.

VERDADERO

Las leyendas sobre esta tierra serían crónicas que le llegaron a Platón luego de una sucesión muy extensa de narraciones orales, iniciadas por los atlantes que lograron salvarse del hundimiento.Estos sobrevivientes habrían llegado a las costas de Oriente y de Occidente en balsas o canoas y, al llegar, habrían transmitido a otros lo que les había sucedido. Éste fue el origen de la leyenda.

Todavía no se han  encontrado rastros geológicos que puedan atribuirse a La

Atlántida.

FALSO

Este paraíso terrenal desvela, tanto a los hombres de la ciencia, como a los de la Parapsicología. Tal es el interés suscitado, que indirectamente han debido trabajar juntos en busca de la tierra de los atlantes. El caso más difundido e importante en este sentido es la predicción de Edgar Cayce, un investigador de lo paranormal que, en 1940, tuvo diversas visiones y pudo construir un relato de la Atlántida a partir de mensajes que llegaban a su mente.

Así, anunció que, para 1968 ó 1969, surgiría de las aguas, frente a las islas Bimini (Bahamas), porciones de un territorio sumergido. Para Cayce, lo que se conocía como las Bahamas era en verdad la isla de Poseidia, ubicada en el oeste de la Atlántida. Sus predicciones fueron acertadas, por lo menos, en los hechos materiales; porque en 1968 emergió del océano Atlántico, una suerte de camino que permite suponer, a los investigadores, que el Atlántico y el Caribe estaban comunicados por tierra firme. Además, se están realizando estudios en la zona para analizar las tierras que están apareciendo, con el fin de saber si son ruinas mayas o de una civilización aún más antigua.

En la actualidad, hay buscadores solitarios y  espontáneos que van tras los rastros de La Atlántida.

VERDADERO

Además de las fundaciones, los equipos técnicos y los estudiosos que se organizan para investigar sobre el tema, existen muchas otras personas que, de manera autodidacta, profundizan sobre el misterio de la Atlántida y tratan de lograr sus propios hallazgos. Prueba de ello es el anuncio estelar del entusiasta Bernie Bamford, un ingeniero inglés que, con ayuda del Google Ocean (aplicación derivada del Google Earth, un programa que usa imágenes satelitales), creyó encontrar los restos de la

Atlántida a mil kilómetros de las Islas Canarias, sobre el océano Atlántico. La difusión mediática de esta noticia hizo que Google (uno de los más grandes buscadores en Internet) refutara públicamente este hallazgo, y afirmó que lo que el po- bre Bamford había visto eran las huellas de las embarcaciones submarinas que recorren el fondo del mar para armar un mapa oceánico.

Este error dejó algo en claro: la potencialidad que tienen las herra- mientas informáticas para crear aventuras desde casa. De hecho, el Google Earth ya le había servido a un grupo de científicos del Reino Unido para avistar, en Mozambique, una región selvática con especies vegetales desconocidas.

Si ya está encendiendo su PC para buscar en algún programa de observación geográfica, el legado misterioso de la Atlántida ha hecho mella en su curiosidad y en su entusiasmo. En ese caso, usted será parte del gran equipo formado por miles de exploradores anónimos, de científicos desvelados y de ingenieros que están diseñando máquinas que puedan sumergirse en profundidades crecientes. No pierda la oportunidad de sumarse a esta apasionante aventura leyendo, buscando o creyendo en La Atlántida.

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