Elementos de la naturaleza: Lo que podemos aprender del fuego

El elemento fuego nos trae la fuerza, la valentía, el coraje y la pasión por la vida. Es la energía en acción que nos motiva a levantarnos cada mañana. El fuego interior nos impulsa a buscar nuevos caminos, a enfrentar nuevos retos y correr riesgos.

Desde que el hombre primitivo descubrió como encender el fuego, venciendo a la oscuridad y el frío, la humanidad se ha sentido fascinada por su fuerza y poder. Por ello también, se le ha atribuido características de divinidad. En la mitología griega, el fuego pertenecía solo a los dioses hasta que Prometeo robó la llama sagrada y se la entregó a los hombres. Hasta hoy, muchas religiones del mundo, asocian el fuego con lo divino, como: el cristianismo, el judaísmo y el hinduismo.

Así, la humanidad comenzó los rituales en su honor, danzar alrededor del fuego invocando espíritus invencibles, reunirse en círculo alrededor del un fogón en campamentos, o sentarse frente al hogar en una noche de invierno a disfrutar de su luz y su calor.

Psicomagia del fuego

A nivel simbólico, el fuego representa el cambio, la purificación y el sacrificio, es además un elemento mágico de gran poder.

Cuando trabajamos con el fuego nos sentimos vigorosos, entusiastas, optimistas y creativos. La danza activa al elemento fuego, nos conecta con la alegría de vivir y con la fuerza interna. El fuego puede convertirse en una experiencia avallasadora, arrebatada y desenfrenada. Por ello, hay que conocer cómo influye este elemento en nosotros para encontrar su equilibrio y que sea positivo para nosotros.
Con la ayuda del elemento Fuego se pueden crear hechizos y rituales mágicos de fuerza física, protección, valor, iniciativa, energía, deseo sexual, sensualidad, belleza, pasión, entusiasmo, capacidad de gozo, alegría, optimismo, alto rendimiento, capacidad de terminar los proyectos que iniciamos y amor por uno mismo.

Oriente y los cinco elementos

En la gran sabiduría oriental los conceptos del Yin y el Yang expresan una dualidad energética como los dos polos de un imán, los 5 elementos representan 5 fases distintas de Qi o Chi (energía). Esta teoría es la piedra angular de muchas prácticas chinas como la medicina, las artes marciales o el feng shui y el secreto para encontrar el equilibrio circular de energía en los procesos de la vida. Para su explicación se recurre a cincos elementos simbólicos de la naturaleza: Fuego, Tierra, Metal, Agua y Madera, cada uno de ellos representa un movimiento, una transformación distinta de Chi, un proceso y una evolución en la que son necesarios los otros elementos para funcionar.

Un elemento yang

El fuego es la expresión máxima de Yang, simboliza lo más volátil, lo que asciende lo menos denso. El órgano principal es el corazón y gobierna la sangre. Es la pasión, el movimiento, la circulación de energía.

Se relaciona con la energía en ascensión, con la luminosidad, el verano, se asocia también al corazón, a los colores rojos, a ciertas emociones como el estrés o la impaciencia, a las formas triangulares, etc.

En los 5 elementos intervienen una gama extremadamente rica de asociaciones. La teoría china sugiere la necesidad de que los cinco elementos estén en un mutuo equilibrio. Entonces, así como el fuego por ejemplo sirve para elevar el grado de energía, también en exceso puede ser un gran destructor, y por ello, requiere del resto de los elementos para armonizarlo y lo que deriva hacia el ciclo de alimentación.

El ciclo de alimentación o creación

Este ciclo da una idea de cómo un elemento es ayudado por otro para su expresión, que a su vez sirve de alimento para crear otro distinto y así sucesivamente en un ciclo continuo. Veamos la secuencia completa:

La madera alimenta al fuego,
El fuego produce tierra,
La tierra genera metal,
El metal produce agua,
El agua alimenta a la madera.

Simbólicamente, la madera sirve de combustión al fuego avivándolo; el fuego al decaer y terminar su expresión crea tierra (podríamos compararlo con cenizas volcánicas que originan nuevas islas); la tierra produce el metal (los complejos minerales se extraen de seno de la tierra); el metal en un proceso de fundición genera agua (sustancia liquida) y por último el elemento agua nutre o hacer crecer a la madera, sucediéndose este ciclo continuamente.

Concepción occidental

El fuego tiene una cualidad transmutadora muy evidente: es capaz de destruir casi cualquier cosa, reduciéndola a cenizas. Pero también está presente como un elemento dador de vida y necesario para nuestra salud, pudiéndose encontrar en el calor del Sol, del que depende el sistema creado en el planeta Tierra.

Magia pagana

Las formas más famosas de magia implican casi siempre el uso de este elemento, empleado tanto para destruir como para atraer algo mediante los hechizos adecuados.

Normalmente, se lo utiliza mediante la magia de las velas, aunque también se puede quemar algún objeto (normalmente un papel escrito) para realizar la manifestación o el destierro de lo que nosotros queramos.

Además, cuando despertamos a los seres elementales del fuego en nuestro interior estamos creando un fuego sagrado que nos calienta, reconforta y reanima a continuar la jornada cuanto estemos exhaustos. El fuego interior se convierte así en una antorcha que nos guía y nos llena de valor y coraje cuando nos sentimos temerosos y confundidos.

La naturaleza inesperada del fuego nos impulsa a guiarnos por nuestros instintos, actuar sin pensar y lanzarnos a la aventura sin medir las consecuencias.

Los signos astrológicos de Fuego

En la triplicidad del fuego, en la estructura astrológica, 3 signos simbolizan este elemento. Cada uno tiene sus propiedades y su carácter definido. El fuego de Aries es diferente que el de Leo, y el de Leo no se parece al de Sagitario.

Aries, Leo y Sagitario representan temperamento extrovertido: dinamismo, entusiasmo y fuerza de voluntad. Las personas con un énfasis en el elemento fuego poseen una sana autoconfianza y tienen, por lo general, un buen sentido del humor. Necesitan su independencia y se proponen metas altas.

Y sus cualidades negativas son la impaciencia, el egoísmo y una falta de sensibilidad.

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