15 claves para ser feliz

Una nota para recuperar de forma concreta y práctica el verdadero sentido de la felicidad, aquél que nos conecta más con las pequeñas alegrías del día a día, más que con un bienestar ideal e inalcanzable.

Todos deberíamos preguntarnos por qué vivimos en un mundo que parece producir felicidad en gran escala y, sin embargo, muy pocos de nosotros disfrutamos plenamente de algo. Por otra parte, es muy pequeño el júbilo que nos despiertan las pequeñas cosas: la visión de una puesta de sol, una persona atractiva, un pájaro en vuelo, un árbol hermoso o una bella danza.

En realidad, lo que nos cuesta es “disfrutar de las cosas” y, por eso, a veces, nos sentimos tan vacíos. Para lograrlo, no hay fórmulas milagrosas ni varitas mágicas. Si uno busca ser feliz, hay que pensar, sentir y actuar de acuerdo con los valores que cada uno considera primordiales. Unos preferirán la ética; otros, la religión; otros, el amor. Lo esencial es saber qué cosas son las que nos importan y dedicarnos a ellas de la manera más profunda y espontánea posible.

A continuación, les ofrecemos consejos prácticos que pretenden guiarlo por ese camino.

PARA VIVIR DE FORMA PLENA

Varios consejos prácticos para hacer del día a día una opción que valore nuestra existencia antes que el mero hecho de vivir sin más.

1-     Vivir el presente. Parece obvio, pero hay quien se pasea por la vida como un zombi. Unos anhelan ese momento en que se sentían felices y radiantes. Tan enfrascados están en aquello que ya no existe, que se vuelven incapaces de saborear el día a día. No es que ahora su vida sea más aburrida, es que ellos se han negado a disfrutarla. La misma ineptitud para abrazar la felicidad aqueja a los que fantasean con que el futuro les proveerá de todo lo que desean.

2-     Cuidar la relación con nuestros amigos y familiares. Palabras claves: diálogo, espontaneidad, intimidad, emoción y sentimiento.

3-     Optimizar al máximo la relación con el trabajo. Las amplias jornadas laborales influyen mucho en el estado de ánimo de la gente. Una mayor disposición de tiempo de ocio aumenta la felicidad. Organizar el día y la semana para poder hacer actividades placenteras (gimnasia, ir al cine, encontrarse con amigos o salir con la pareja, etcétera).

4-     Aceptar la realidad y hacerse responsable de ella. Si las cosas van mal, reaccionar para corregir la situación. Hay que ser optimista a pesar de las adversidades. Hacer de un contratiempo una oportunidad para aprender.

5-     Cuidar la salud física. Deporte, relajación, cuidar el cuerpo, alimentación. Cuanto mejor es la salud física, mayor será la resistencia psicológica, el nivel de energía y su felicidad.

6-     Un nivel básico de Ingresos. Es necesario asegurarse los ingresos mínimos para solucionar las necesidades básicas y lograr una satisfacción personal. Pero, en contra de lo que se suele pensar, más dinero no aporta más felicidad. Por lo tanto, habrá que tener mucho cuidado si un aumento de sus ingresos sólo producirá menor calidad de vida.

7-     Introducir novedades. Por pequeñas que sean, siempre son bien recibidas. La imaginación y el espíritu contienen posibilidades ilimitadas para hacer la vida más interesante y agradable. Un baño nocturno en el mar, una tarde para uno solo, una pequeña escapada al campo o la ciudad, una cena especial, enseñar a los críos los juegos de la infancia… Son muchas las opciones, sólo hay que pensar un poco para sorprender a los demás, incluso, a uno mismo.

8-     Estar en movimiento. Levantarse por la mañana y no tener nada más que hacer que sentarse frente al televisor es bastante desalentador. Aunque estemos de vacaciones, siempre es posible asistir a cursos, aprovechar para poner en práctica un proyecto con el que siempre soñó o colaborar con alguna asociación de voluntariado. Además de sentirse útil,  creará nuevas amistades.

9-     ¡Arriba la autoestima! No hay que avergonzarse de uno mismo, sino potenciar y afirmarse en las propias convicciones. La felicidad precisa de frescura y de cierto equilibrio. No es cuestión ni de inflar el globo artificialmente ni de pincharlo hasta que se reduzca a la nada. Es preciso responsabilizarse de nuestra vida y hacerlo sin artificios.

PARA LOS QUE ANHELAN EL VERDADERO AMOR

Gran parte de nuestra felicidad depende de lo agradables que sean nuestras experiencias afectivas; las pautas sugeridas a continuación pretenden ayudarlo a equivocarse lo menos posible.

10- Enamorarse de la persona correcta. Si seguimos esta regla, se ahorrarán el 95% de las preocupaciones que puedan surgir en una relación. La pregunta es: ¿cómo lograrlo? En principio, hay que reconocer las propias limitaciones: tratar de conseguir lo que desea, siempre y cuando esté a nuestro alcance. Perseguir sin piedad a una persona  que no nos presta atención no tiene sentido y lo único que traeremos a nuestras vidas son disgustos. Si enfocamos  objetivamente, es probable que encontremos a nuestra media naranja sin dificultades.

11-     El sexo sí importa, y mucho. ¿Qué es más importante, el amor o el sexo? La respuesta correcta es: ambos. Podemos llegar a amar a una persona con la que no tengamos química  sexual, pero ¿es esto lo que realmente deseamos? Aunque compartamos muchas cosas importantes, las palabras no son suficientes, y una  inmejorable forma de comunicarse es el sexo. Por eso, la química tiene que existir fuera y dentro de la cama.

12- Cuanto más tengamos en común, mejor. Sería ridículo romper con alguien por el simple hecho de que no le guste el mismo tipo de películas. Los opuestos se atraen, pero, generalmente, las posibilidades de estar juntos se agotan debido a la incompatibilidad intelectual o emocional. Si las  diferencias son pequeñas, las probabilidades de tener conflictos en la relación serán menores.

13-     Plantear las reglas antes de jugar. Si lo que queremos es compromiso, no hay que embarcarse en relaciones que sólo le ofrezcan sexo pasajero. Debemos mostrar claramente y, desde el principio, cuáles son nuestras expectativas.

14-     Abrirse cuando llegue el amor. Encontrar una pareja en quien podamos confiar y que nos apoye, nos hará sentir aceptado y apreciado. Lograr una verdadera intimidad es arriesgado, pero, también, muy satisfactorio y emocionante. Ser capaz de conseguir confianza y apoyo mutuo con la otra persona es la promesa más clara de felicidad en una relación.

15-     Si se lo hizo a él o ella, se lo puede hacer a otro. Alguien con antecedentes poco confesables respecto a sus parejas pasadas puede ser un serio problema. En este caso,  lo mejor será que nos fijemos bien tanto en nuestras experiencias pasadas, como en su actual trato hacia las mujeres u hombres cercanos. De esta forma, tendremos las referencias para reaccionar y actuar en cuanto no nos guste alguna conducta de la persona que nos interesa.

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