¿Existe el destino o somos libres?

Conozca las diferentes posturas que plantean algunas religiones y los argumentos de la ciencia. Pero, tenga en cuenta que todos nacemos con una misión y somos libres en la forma de actuar para poder llevarla a cabo o no.

Desde nuestros ancestros hemos heredado diversas formas de conocer, analizar y comprender el destino. Nuestra historia forma parte de un círculo de vida en el que nos movemos rápidamente, casi sin darnos cuenta. Nacemos, vivimos y abandonamos el mundo terrenal dejando una huella inigualable. El destino nos espera, pero ¿realmente está escrito?

Una manera sencilla de definir el destino es pensarlo como el futuro no labrado de cada persona que será de una cierta manera según tomemos decisiones en nuestra vida y según transcurran los hechos a nuestro alrededor.

UN PLAN SUPERIOR

Los griegos decían que   las personas nacen con el Daimon o fuerza que siempre se impone y empuja hacia compulsivas direcciones que no se controlan. Conocerse a uno mismo es conocer nuestro Daimon y ser coherente con él. Lo cierto es que el destino de cada persona tiene que ver con un plan Divino. Algunos estudiosos aseguran que el destino es irrevocable, que está dentro del cuerpo -en la sensibilidad profunda no consciente y en lo más profundo del corazón-, y también, se dice que es externo y se manifiesta a través de diversas señales que debemos seguir para lograr la vida que queremos.

Por ello, puede parecer una contradicción el tratar de conocer lo que nos depara la vida por diferentes maneras, ya que, si bien nos enfocamos en nuestra “naturaleza original” y la lectura clara de nuestro porvenir, las acciones diarias junto con las decisiones que tomamos a cada momento pueden cambiar el rumbo de nuestra vida. Los sabios dicen que quien ejecuta su destino hace más fácil su vida, pues va en la misma dirección del plan divino. Ejecutar el destino permite ir más allá de uno mismo, transcenderse, pasar a otro nivel existencial. Pero lo divino también nos habla del libre albedrío.

EL LIBRE ALBEDRÍO

Que el destino sea irrevocable es para muchos un absurdo incuestionable. Las religiones nos hablan del libre albedrío, que refleja la naturaleza verdadera de la persona.

Esta libertad no es neutral, así que es sólo una ficción esa idea de libre albedrío moral como una facultad suspendida entre lo bueno y lo malo. Cada uno actúa de acuerdo con su propia naturaleza y decide libremente sus acciones según su deseo y dependiendo de su naturaleza.

Toda causa tiene un efecto, pero las causas las decidimos nosotros. Somos libres de hacer una cosa u otra. Sin embargo necesitamos sentir un apoyo que va más allá de lo terrenal, por eso muchas veces recurrimos a herramientas interesantes para ello, como las cartas del Tarot, los oráculos, y otros elementos que nos ayudan a comprender nuestro destino y la forma de seguir adelante ante ciertos cuestionamientos.

NO ES UNA CONTRADICCIÓN

La adivinación, la predicción y todo lo que concierne al mundo mágico parecería contradecir al libre albedrío, pero no es así,  puesto que estas herramientas nos advierten de situaciones malignas que podemos evitar.

La anticipación mística no atenta contra el libre pensamiento, por el contrario lo expande, nos permite ser más libres al estar prevenidos de las consecuencias de determinadas decisiones. Creer en las señales divinas constituye un complemento que nos permite labrar nuestro destino y tener la vida que deseamos.

EL AZAR

El azar puede jugar un papel fundamental en la discusión libertad-destino. Si la libertad queda sometida por el destino, la historia de la humanidad estará enfrentada eternamente por este conflicto: o se es libre o se posee un destino.

El azar deviene en la prueba de la que dispone el hombre para entender que vive en un proceso, mediante el cual descubre que lo que creía libertad era destino. La casualidad se convierte en causalidad si uno pone en relación los sucesos y los ordena a partir de su final y todo aquello que parece un capricho, es una necesidad. Si pensamos en el destino como Fatum o vaticinio, entendemos que la libertad es una necesidad. Una misma realidad admite ambas interpretaciones: el azar se convierte en destino; y conocer el destino nos permite ser libres.

“COSECHARÁS LO QUE SIEMBRES”

Bajo este lema funciona el concepto destino en las tradiciones orientales, donde no se habla de destino sino de karma. Karma es una palabra sánscrita que significa “acción”. Originalmente se empleó en el contexto de la filosofía Vedanta de la India. Desde allí pasó al Budismo y luego al Taoísmo.

El concepto fundamental es que si una persona obra mal, su alma sufrirá las consecuencias de esta acción. Si obra bien, gozará. El gozo que se cosecha no es la bonanza del dinero, sino la auténtica felicidad y la paz espiritual. Según el Karma, somos arquitectos de nuestro propio destino. El destino lo hacemos día a día.

LOS ARGUMENTOS DE LA CIENCIA

La ciencia responde a la pregunta por el destino con una ambigüedad paradojal. Entender esta respuesta depende de la lectura que le demos desde nuestro conocimiento y nuestras propias experiencias. Según que corriente lo explique, el significado del destino puede ser positivo o negativo: La mecánica cuántica: La naturaleza es aleatoria.

El futuro no solamente no existe con precisión sino que el presente, tampoco la tiene. El Universo es como una ruleta que gira hasta que el observador la detiene y, recién allí, se manifiesta como una certeza. La Relatividad: según la teoría de Albert Einstein, el Universo es similar a una película de cine. Podemos avanzar cuadro a cuadro, hasta podemos retroceder; pero como observadores, ya que no podemos retroceder el tiempo. Vivimos en el tiempo y el libre albedrío es sólo una ilusión.

PENSAMIENTOS Y ENERGÍAS

Lo cierto es que el hombre es espíritu y materia, y se manifiesta a través de la energía. Así, tiene un lugar en el mundo y sus acciones definen su vida. Los pensamientos son energía y la palabra es decreto. Considerando esto sabemos que las elecciones que tomamos día a día nos llevarán por el camino deseado.

El universo se alimenta del intercambio dinámico de energía. Dar y recibir, el yin y el yang, son aspectos diferentes del flujo de la energía en el universo que nos afecta de manera directa. Si estamos dispuestos a dar aquello que buscamos, mantendremos la abundancia del universo circulando en nuestra vida.

¿CÓMO CONECTARSE CON SU DESTINO?

Hacer silencio y conectarse con el Yo más profundo.

El silencio es un puente que nos conecta con nuestra esencia o naturaleza original, la cual permite la lectura clara de nuestro destino. Tener una rutina espiritual que permita que las buenas energías fluyan de manera natural. Pensar siempre en Dios, en el Ser Supremo, o en aquel que nos ayuda desde un nivel elevado. Él conoce nuestras elecciones y no juzga, sólo nos apoya en nuestras decisiones.

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