I Ching: El libro de las mutaciones

El I Ching es un libro oracular de más de 3000 años de antigüedad, escrito para ser consultado por los nobles de las dinastías chinas. Por su estructura y simbología, es un oráculo, pero, a la vez, posee la profundidad de un tratado filosófico y moral. Describe la situación presente de quien lo consulta y,   además, predice el modo en que se resolverá en el futuro, si se adopta ante ella la posición correcta.

YIN Y YANG, LOS OPUESTOS COMPLEMENTARIOS

Para interpretar correctamente este oráculo, debemos comprender que el mensaje del Ching se basa en el principio de la  polaridad entre el yin (principio femenino, pasivo y receptivo) y el yang (principio masculino, activo y productor). Se trata de dos energías opuestas, pero complementarias, es decir, interdependientes. Un ejemplo sería que no podemos apreciar el valor de la luz, si no conocemos el de la oscuridad, El ying y el yang son energías que explican el dinamismo de la realidad.

TIRADA CON MONEDAS

Se usan tres monedas que se tiran seis veces para construir un hexagrama. Primero, se define cuál será la   cara masculina y la femenina. La faz masculina vale 3 y la femenina, 2. En cada  tirada, obtendrá una cifra. Si es par, trace una línea cortada (yin) y, si es impar, una entera (yang); así, seis veces, anotándolas de abajo hacia arriba. Cada hexagrama es un mensaje del I Ching.

BUSCANDO RESPUESTAS

El I Ching es un oráculo muy efectivo; pero, para que funcione, debe preguntar cosas  verdaderamente importantes para usted; dicho de otro modo, no le contestará sobre cuestiones banales. Una vez hallada la respuesta (a cada hexagrama le corresponde una), verá que está dividida en dos partes. La primera contiene   una descripción general del conflicto que plantea el hexagrama y un dictamen. En la segunda, usted hallará acotaciones, sólo aplicables a determinadas líneas.

HAY MÁS DE UNA LECTURA

El I Ching es un libro sabio y, por eso, incluye la posibilidad de una segunda lectura oracular. ¿Por qué? Porque se basa, como dijimos, en una concepción dinámica de la realidad. De este modo, ciertas energías dentro del hexagrama pueden hacer que éste, a corto o largo plazo, se torne opuesto al primero. Así, puede haber distintas respuestas para una misma pregunta o problema.

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