Milagros en Lourdes

Historias de curación gracias a la fe.

La ciudad de Lourdes, en Francia, es reconocida mundialmente por su historia de milagros. Enfermos, desconsolados e incrédulos han vivido experiencias sensacionales en las que la Virgen ha sido siempre la protagonista.

Hace poco más de un siglo y medio, nacía la leyenda de Lourdes, en la que una niña fue la elegida de María para transmitir su mensaje de fe al mundo.

Esa niña se llamaba Bernardita Soubirous. Nació en 1844, en el seno de una familia muy pobre y signada por varias desgracias: su madre se quemó los pechos mientras la amamantaba y no pudo alimentarla bien, por lo que la bebé quedó con una debilidad constitutiva. El padre, molinero de oficio, perdió un ojo y le costaba conseguir trabajo.

En ese contexto, Bernardita se enfermaba con frecuencia y no podía ser atendida bien por falta de recursos de sus padres. A la edad de 13 años, una nodriza de la zona se la llevó a vivir con ella para que aprendiera algo de francés, puesto que ni siquiera había ido a la escuela.

Utilizó lecciones de catecismo para enseñarle a leer y escribir, y así se acercó a los mensajes de Dios. Pero, años más tarde, su padre la retiró para anotarla en una escuela y encargarse él mismo de su educación.

Es entonces que comienza esta historia plagada de milagros y de fe.

GRUTA DE MASSABIELLE: UNA APARICIÓN INESPERADA

El 11 de febrero de 1858, el fuego del hogar a leña de los Soubirous se había apagado. Por eso, Bernardita —débil y asmática— se despertó húmeda y con escalofríos.

Acostumbrada a resolver problemas por su propia cuenta, se fue con una de sus hermanas (Toinette) y una amiga (Bobonne), hasta las cercanías de la Gruta, donde había un río angosto, para recoger más leños. Toinette y Bobonne no lo pensaron: se descalzaron y se metieron en el agua para buscar maderas en la otra orilla. Le dijeron a Bernardita que se quedara, para no enfermarse, y la dejaron atrás. Cuando Bernardita se estaba descalzando para ir igual, escuchó algo parecido a una tormenta que se acercaba. Miró hacia atrás y la gruta estaba abierta e iluminada. En ese escenario, donde apareció la Virgen, la niña y la Madre tuvieron sucesivos encuentros en los que ésta le transmitió mensajes para toda la humanidad y convirtió a ese sencillo lugar en el santuario más grande del mundo.

SANACIÓN EN LOURDES

Las experiencias milagrosas de curación en la Gruta de Lourdes se siguen produciendo desde que Bernardita vio a la Virgen.Ya entonces, el lugar se había convertido en sitio de peregrinaje y dominio de la fe.

Se considera que, desde 1858 hasta 1958, se han difundido 3000 curaciones “milagrosas” —aunque, hasta el día de hoy, sólo 68 cumplen con las condiciones de este fenómeno—, un número recabado gracias a la Comisión Canónica sobre los milagros de Lourdes que abrió el Vaticano. Después de esa fecha, los registros se pierden y sólo se conocen casos aislados, muestras de una inmensa cantidad anónima de casos.

Los primeros casos

■ Luis Bouriette: el primero

En el mismo año en que Bernardita se encontraba con la Virgen (1858), un molinero de Lourdes que no veía bien de un ojo —se cree que tenía cataratas— se sintió impulsado a ir a la Gruta de Massabielle para tomar un poco del barro y pasárselo por su ojo enfermo. Cuando lo hizo, la visión mejoró de manera súbita e inmediata.

■ Un bebé salvado

También en 1858, Justin Bouhohorts era un bebé que estaba muy enfermo: no lloraba, no comía y no dormía bien. Su madre, desesperada, sólo tenía una imagen de esperanza: sumergir su cabeza en el milagroso manantial de Massabielle. Un día, no dudó más y lo hizo, y el niño comenzó a llorar como si recién hubiera nacido. La madre lo llevó a su casa, lo hizo dormir y, al día siguiente, el bebé estaba perfectamente sano, como si nada le hubiera sucedido.

■ La fractura escondida

En 1867, Pierre de Rudder, un joven francés, se quebró la pierna. Ocho años después, el hueso no se había soldado, supuraba todo el tiempo y, cuando giraba el pie, también se movía la zona de la fractura. Pierre fue a la Gruta para intentar curarse, ya que no podía caminar.

Hundió su pierna en el agua del manantial y, cuando la sacó, pudo mantenerse de pie y dar pasos con tranquilidad. Sin embargo, cuando murió, su pierna fue analizada y la fractura no se había curado. Aunque este caso no pudo declararse un milagro “tradicional”, la verdad nunca pudo saberse.

PRUEBAS DE FE EN EL SIGLO XX

Las leyendas se vuelven menos extensas en los cien años que se inician en el 1900, sobre todo porque la definición de “milagro de Lourdes” quedó sujeta a la declaración oficial por parte de la Iglesia.

Entre las curaciones reconocidas se encuentran las siguientes:

● Alice Couteault, enferma de esclerosis crónica desde 1949. En 1952 fue a la Gruta de Massabielle y se curó.

● Taute Fulda, afectada de las glándulas suprarrenales, que pudo mejorarse por completo luego de su visita a Lourdes.

● Marie-Louise Bigot, que protagonizó uno de los casos más famosos. Era hemipléjica, sorda y ciega, pero visitó la Gruta en dos años sucesivos (1953 y 1954) y logró curarse.

● Jean Pierre Bely, fue un enfermero que sufría de esclerosis múltiple desde 1972. En 1987 fue declarado inválido y, de todos modos, inició su peregrinaje a Lourdes. Muchos le decían que no podría sobrevivir al viaje, lo cierto es que regresó de la Gruta y pudo caminar.

Más allá de las condiciones eclesiásticas y de la necesidad de muchas personas de ver reconocidas sus experiencias milagrosas por la institución de la Iglesia, lo cierto es que la fe mueve montañas, y que Lourdes constituye un excelente ejemplo para pensar cómo lo extraordinario surge fácilmente y provoca milagros siempre que hay amor y fe.

ORACIÓN A LA VIRGEN DE LOURDES

“TE PEDIMOS SEÑOR, QUE NOSOTROS, TUS SIERVOS, GOCEMOS SIEMPRE DE SALUD DE ALMA Y CUERPO; Y POR LA INTERCESIÓN DE SANTA MARIA, BAJO SU ADVOCACIÓN DE LA VIRGEN DE LOURDES, LÍBRANOS DE LAS TRISTEZAS DE ESTE MUNDO, CONCÉDENOS LAS ALEGRÍAS DEL CIELO, Y LA GRACIA ESPECIAL QUE SOLICITAMOS EN ESTA NOVENA. POR CRISTO, NUESTRO SEÑOR. AMÉN”.

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