Velas blancas

Si se hace con constancia y mucha fe, encendiendo un vela cada día, se pueden concretar anhelos y superar problemas de todo tipo.

Los magos lo explican del modo siguiente. El deseo de la persona que quema la vela es transmitido por su propia conciencia a una isla espiritual, que es la vía de conciencia médium de la vela, convirtiéndose ésta en su eslabón con la mente universal, que es el origen de todo el conocimiento y de todos los milagros. El fuego representa el espíritu, la conciencia universal es espíritu, opuesto a la materia representada por la llama de la vela.

Para realizar el ritual, plegaria o pedido, encienda una vela blanca, formule un deseo y logrará verlo.

Este hecho se basa en tres preceptos fundamentales:

  • La persona que quema la vela debe saber exacta y precisamente lo que quiere;
  • La vela, siendo impresionada por el deseo de la persona que la quema, se convierte en un receptáculo de este anhelo;
  • La conversión gradual de la vela en un elemento de fuego es una transferencia alquímica de materia a espíritu.

La manera más sencilla de emplear la magia quemando velas es, simplemente, hacerlo con una blanca común y corriente, cada día, hasta que el deseo sea realizado. Además, sólo el blanco puede actuar como sustituto en caso de carecer de cirios del color en particular que se requiera.

Los cirios se han de dejar quemar por sí solos. Use velas nuevas y nunca utilice las que hayan sido usadas por otra persona o que usted haya quemado con otros propósitos.

Antes de encenderlas, necesitará bendecirlas y consagrarlas, con el propósito de liberarlas de vibraciones negativas, con las siguientes palabras: “Purificada y bendita, eres tú. Ahora, realiza tu servicio mágico para mí”.

Utilice la punta de un cuchillo o una aguja y escriba sobre la superficie de la vela, el nombre de la persona o problema que intenta superar. Si es una persona y no conoce el nombre, escriba “Él” o “Ella”. Si es un problema, solo escriba de qué se trata.

Unte la vela con aceite vegetal únicamente. Aplique el aceite en el centro y, lentamente, vaya hacia el borde de la vela y regrese el centro. No lo haga desde el borde hacia la base de una sola vez.

Mientras realiza esta unción, su mente estar concentrada en el propósito por el cual realiza la ceremonia. No lo olvide ni se disperse.

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